jueves, 27 de septiembre de 2007

Érase una vez en la caverna

Y así estaban:
Sus cadenas atrapaban
La posibilidad de observar
Más allá de la caverna.
Hay un fuego a sus espaldas
Y seres oscuros que son sombras
¡Sólo uno hubo de saberlo!
El que ha salido de ella.
Descubrió un mundo nuevo:
un fuego que era el sol,
a los dueños de las sombras
que son animales y plantas,
todo le era extraño,
pero le gustaba ese mundo.
Comprendió que el sol
Es el dueño de las estaciones...
Y profundamente... meditó...
Sintió tristeza.
Su vida toda,Toda falsa había sido:
Las cadenas engrillaban la verdad
Y las sombras la seudo verdad,
Mas el fuego ¡ cómplice de engaños!
Oscurecía al sol de la verdad,
Siendo las voces de la caverna
Sólo el eco y nada más...
Se sentía culpable,
Pues pensaba en sus hermanos:
¿Les contaré lo que he visto?
¿Entenderán que su mundo,
en el que nacieron,
no es del todo real?
¿Qué es lo que debo hacer?
¿Hacer una vida nuevao retornar y olvidar?...l
a luna conoció,las estrellas y el firmamento
(amaba todo eso).
Se hizo de nochey sintió cansancio,
entonces, durmió y soñó:
encontrábasesentado en la piedra,
en el interior de la caverna,
mas nadie lo veía.
Escuchaba lo que decían,
Comentaban el día de su libertad:
Jamás nunca volvió...
La luz, quizás,Le quitó la vida,
O se tornó otro,
Decían tal vez.
¿Quién le dijo que saliera?
¿Qué le habrá pasado?
El más viejo
Narró una historia,
Aunque nadie sepa
Si es verdad:
-Hace mucho tiempo
el hombre vivió
fuera de este hoyo,
pero un día
le molestó la luz
y bajó a la caverna.
Con los años
Olvidó su procedencia
Y fue castigado,
Su soberbia
Lo dejó encadenado...
Cuando despertó
Se dio cuenta
Que ahora
Era el dueño de su sombra
Y del eco de su voz.