Gasté mis manos frotándome el cerebro
y nunca apareciste
gasté mi esperanza y mi cuerpo
arrastrándome en calles
que ni siquiera conociste.
Es que el amor de un poeta nunca llega
es que el amor de un poeta no es materia tangente.
Es recuerdo, nostalgia, deseo, ilusión
es todo el tiempo, pero sin el presente.
El amor de un poeta es obsesivamente de-mente
es un teléfono conectado al alma que llama, llama y llama
pidiendo atención siempre.
Se nutre de dudas de amor el amor de un poeta
embriagándose de intrigas que al final las goza.
Y ocultándose a la vida
no verá nunca su alma gemela
que también es poeta.
Autor: Pedro E. Benítez
Libro: Poetas y Narradores Contemporáneos 2003. Tomo 1. Editorial Cuatro Vientos
miércoles, 10 de octubre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Interesante lo expuesto.
El amor del poeta siempre será así,
quizás una imaginación o invención,
hasta que llegue
el alma que quiera dormir en las palabras del poeta.
Publicar un comentario