lunes, 26 de febrero de 2007

Confesiones de un Poeta


Número de inscripción: 145289
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Cuando comencé a escribir poesía creía que las musas eran mujeres bajadas del Olimpo, con el tiempo me di cuenta las musas son mujeres comunes y corrientes, NO SON DIOSAS y no buscan ser tratadas como diosas… las que se dice han bajado del Olimpo no existen, porque la diosas no existen… Así en la vida me encontré con muchas musas, pero, ahora, al mirar hacia atrás descubro que no eran sólo musas, eran asesinas de Fénix (o Fénix) que en cada gota de amor lograba resurgir y que así como volvía a nacer, volvía a morir.


Nicolás Astudillo

Valparaíso, 10 de enero del 2005









RESURRECIÓN
O
NACIMIENTO DE UN AMOR
(PARTE 3)












Aún recuerdo que un día salí a conocer Valparaíso y que borracho en la banca de una plaza “tuve este sueño: después de la peña conocí a una niña hermosa de cabellos castaños, ojos cafés y una piel tan suave que después de haberle regalado todo mi ser me quedé:

Meditando

Le ofrecí el cielo entero,
A sabiendas que no es mío,
Le regalé cien estrellas,
Una luna y mi destino...
¡Me enamoré a tontas y a locas
De un ángel, de un angelito!
Me enamoré porque así lo quería
De mi dulce amorcito.

Luego de habernos entregado el uno al otro me abandonó, tenía que marchar y por eso:

Me puse muy triste

Hoy he dejado de verte
Y me puse muy triste...
Cuando el sereno, en el alba,
Cese ya de caer
Me pondré muy triste
Y recordaré tus labios
Húmedos y seductores
Que incitaban al amor...
¡Quisiera detener el tiempo!...
La tristeza
Es triste pienso,
Pero es más triste
Entristecer de tristeza
¡Qué día más triste!...
Cuando llegue la noche
Me dominará la melancolía
Y rimaré eras mía, eras mía
¡Qué tonta esa rima!...
Será triste la noche
Y llorando se me alargue
Al escuchar el tic tac del tiempo...
¡Qué triste es la noche,
Qué triste el recuerdo
Al ponerse a pensar
En palabras de amor
Que se recitan al viento!

En el amanecer me encontré solo recordando lo triste, hermoso y melancólico que fue el día anterior. En veinticuatro horas descubrí cuan maravillosa es mi ciudad, conocí su gente, reí y sufrí con ella... De ahí en adelante tuve a un gran amigo y a la niña del sueño estaba seguro que la iba a conocer”.

El tiempo había borrado de mi memoria a esa mujer, pero el destino; otro de los dioses de la antigua mitología; la traería conmigo. Creí, luego de morir, que ella era sólo el sueño de un poeta borracho, mas fue el sino quien nos llevó una noche de junio a conversar por primera vez, sin que alguien nos mirara y nosotros también sin hacerlo: cyber hablábamos… te cyber conocía.
Asi se sucedieron los diás, unos tras otros y trajeron consigo el deseo, la curiosidad de saber:

¿A qué sabrán tus besos?
¿Tendrán algún color?
¿Tendrán alguna textura?
¿Será que cuando besas
En esos besos das vida…?

Quizá son besos turquesa,
Quizás están pintados de alegría,
Quizá no sea mi dicha saberlo,
Quizá no sea mía esa alegría…
Y si no son turquesas
Tal vez sean amapolas,
Como tu sonrisa perfecta,
Como tu luz enamoradora…
La textura debe ser lila,
Pues de lila es el camino
Que llevó a tus dulces besos
A encontrarse con los míos…

Así comencé a vivir mis días, que más que días eran noches… pasó a ser parte de mi vida, la cyber comunicación nocturna. Conectarme para pasar horas hablando contigo y quizás, sólo quizás, recitar que:

Tus palabras suenan a poesía
Debe ser porque inspiras
En cada mirada,
En cada sonrisa,
La escuación
Sine qua non
De una rima perfecta.
Tus palabras son escogidas
Con el soplo del amor
Y cuando en tus ojos me reflejo,
Siento no es correcto
Vislumbrame querendón
Ya que no es mio ese regalo
De poder estar a tu lado
Y de entregarte mi amor.

Entre más días pasaban, más acrecentaba una gran amistad. En momentos llegué a confundir esto con otro tipo de amor y comencé a pensar en ella ya de otra manera. Tomé lápiz y papel y comencé a escribirle poemas, que se los mostraba y me preguntaba para quién eran, yo le respondía que para alguien que no conocía, alguien muy especial…

¿Tus besos sabrán a la eternidad
Que narran los amores líricos,
Que nacieron en el romanticismo
De un vate que murió enloquecido…?

No, tus besos saben a ti,
Pues eres única en el universo,
Mas no hay beso que sepa igual
Cuando amas con palpitar sincero...
Sí, tus besos son ambrosía de pocos,
Pues tu boca es de princesa
Y para un simple mortal
No queda más que imaginar
Que tus besos son de cristal
Y que los labios que ellos besan
Quedan por siempre enloquecidos
Del la infinita canela
Del sabor de tus besos...

Cuando le mostré este poema, me dijo: - Yo te conté que mi mamá decía mis besos saben a canela. ¿Ese poema es mío? Estoy segura de eso.

Me sentí atrapado, sin salida… de ese momento sentí ya no podía seguir ocultando lo que me hacía sentir y seguí escribiendo hasta confesarle que si, es su poema. Ella me dijo me gustó mucho ese poema, sabía era mío. Lo anoté en un cuaderno.

No me insinuaba algo de si sentía algo más por mi, sólo que me consideraba un gran amigo.
Luego de eso me alejé de ella, un fin de semana… y al volver a aparecer me dijo me había extrañado, que me había escrito un poema:

“En ausencia de ti,
Del llanto, del dolor, de la risa.
De nuestras semejanzas
Y de nuestras manos unidas.

Ausencias del dolor de amor,
De la palabra cierta
Del beso de ilusión.
Ausente en mi mundo pequeño
Buscándote,
Encontrándote,
En cada palabra, en cada sonrisa,
En cada pared.
Ausencia de no verme en ti,
De no encontrar palabras en mí
Que me hagan sentir que aún sigues aquí.”

En ese momento pensé que ella ya no me consideraba sólo su amigo… Se paseaban miles de ideas por mi cabeza; no, eran millones. No sabía que pensar y salí de mi casa para ir a caminar a la playa. No estaba solo ahí, habian muchas parejas en la orilla, viendo como las olas intentaban alcanzar a la luna, también junto a ellos:

Hay dos caminantes en la playa
Que con guitarra vienen a cantar,
Su estribillo así rimaba:
¡Oh, bella luna
En inmenso mar...!
¡Caminantes en la playa!
¡Caminantes de la mar!
Si confieso que la amo
¿Le podrán ustedes cantar?
Que la ama aquí un humano
Y la quiere enamorar
Con una rima corta de niño:
¡Oh, bella luna
En inmenso mar...!

Me sentía enamorado de ella, ambos estábamos solos… todas esas ideas volvieron a aparecer con más intensidad en la playa, imaginé era ella mi luna y que mis sentimientos eran las olas que intentaban alcanzarla… las parejas en la playa quienes miraban esto, se sentían maravilladas de esta forma de amor y decían: HE AQUÍ EL VERDADERO AMOR.
De pronto nació un miedo dentro de mi, recordé que un día “Desperté llorando y más temprano que nunca. El sol no pensaba todavía en aparecer... casi no había dormido.
No sé en qué pensarás, mas aunque me expresaste que me querías te reclamé que no estábamos juntos....
Esta es la muerte que más quiero, quizás por que es la primera y la última hasta hoy, no sé. Me encadené con un ser intangible que con un hacha de doble filo y sin siquiera pensarlo me asesinó. No fue homicidio, pues nadie me propuso que me enamorara, yo así lo quise pensando que los tiempos venideros estaban de mi lado. ¡No! Eso nunca fue cierto, nunca estuvo a mi favor la vida, el destino. Siempre hubo alguien que se opuso a que nos pudiéramos entregar al amor... No imaginas, no sientes cuanta rabia me da.

Epílogo

Déjenme morir,
Dejen que esta vida
Ahora se me acabe...
Déjenme morir,
¡Soy un depresivo!
No concibo el olvido...
Déjenme morir,
¡Quiero compartir
Mi pena con los muertos!...
Déjenme morir,
Dejen que mi corazón descanse
De latir tanta pasión...
Déjenme morir,
Para que rápido termine
Mi sino de vivir...
Déjenme morir,
Pues hoy es el tiempo
De regalarme este fin.”

Una vez me había enamorado y había muerto en vida, no tenía ganas de volver a pasar por lo mismo, pero algo me decía me arriesgara hasta que en una noche, cuando el reloj marcaba las 2 de la madrugada declaramos abiertamente nuestro amor.
Pensarán aquí viene la más hermosa historia de amor jamás contada, esa que todos soñamos nos suceda, que imaginamos será cuando se está con el ser amado al lado nuestro, pero no. Me quería, deseaba estar conmigo, mas me dijo no podría ser, pues a otro hombre amaba y ese es su novio. Que no sabía que hacer con lo que sentía, que no la esperara, que me quería… hablamos horas lo mismo y con sus palabras de amor quedé:

Obnubilado… te espero, obnubilado

Obnubilado… te espero, obnubilado
En donde me has dejado, obnubilado
Espero por dejar de seguir esperándote,
Espero por no dejar de amarte,
Espero para que sigas alimentando
El deseo que también tienes de quererme.
Obnibulado… te espero, obnubilado
Con el reloj detenido en mi mano,
Porque no te reclamaré por este tiempo
En que te espero obnibulado,
Pues entiendo que para quererme
También te has obnibulado,
Pero aun no es el tiempo de pedirme
Que amanezca desnudo a tu lado.

Obnibulado… ¿te espero, obnubilado?
Ahora que veo a mi reloj marcar el tiempo,
Que mi mano se cansó de esperarte…
El tiempo ha pasado lento, pero ha pasado
Mis cabellos me indican cuantos tictacneos
Las manecillas del reloj habían negado
Porque querían negar que lo obnibulado
No tenía en sus planes estar de este lado.

Obnibulado, no espero… obnibulado,
Sólo una palabra resulta ser, obnibulado
Que mi diccionario ha eliminado,
Pues este amor que me enamoraba
Que me mantenía de ojos cerrados
De tanto tenerme esperando,
Terminó convenciendo a mi alma
Y a los latidos de mi corazón, desenfadado
Que no tiene sentido seguir esperando
A quien titubea de caminar a mi lado
Pues hay un hombre al que ella ama
Y estoy yo que la he enamorado…
Obnibulado… espero, obnibulado.

Al día siguiente seguimos hablando de lo mismo… ahora deseaba con más ganas de que ella estuviese conmigo y le dije:

Si me regalaras…

Si me regalaras un beso,
En este atardecer de verano,
La Luna que es muy curiosa
Saldría estrepitosa
A observar como con ese beso
Mi alma se descontrola
Por tocar en ese beso
El alma de quien la enamora.
Si me dieras un segundo beso
La Luna se llenaría de júbilo
E invitaría a todas las estrellas
A observarnos en ese beso
Donde nuestras almas,
En el fluido del amor,
Se contactarían obnubiladas
Por el encantamiento de este amor.
Si me dieras un tercer beso
Nos ocultaría de la Luna,
Como también de las estrellas,
Ya que este beso sería más intenso
Y sería ósculo para darlo a oscuras
Pues traería consigo el develo
Del canto milenario de mi alma
Que cada noche ora, por ese beso.

Este amor, mío, por ella, comenzó a tomar forma… una forma que no imaginaba. Me quedé pensando en la Luna de esa otra noche… y en como pasan los días junto a ella, en la noches que pasamos juntos desde que se va el sol hasta que vuelve a aparecer y:

Buen día dije
A la última estrella
Que a la luz del sol,
Sobre el cielo azul,
Mágicamente desaparecía.
Buen día, también dijo
A este mortal que la miraba,
Que intentaba comprender
Porqué el brillo del sol;
En un inmenso fondo azul;
Le restaba todo su brillo,
Pero no podía quitarle la vida…

Buenas tardes sol
Le dije justo al medio día,
Cuando mi sombra y yo
Tenemos la misma medida.
Buenas tardes, sentenció
Con incontables rayos de luz
Que sólo por segundos contemplé
Para prevenir, la inminente ceguera…

En ese momento recordé
Mis buenos días con esa estrella…

Buenas noches a la Luna
Y también a la primera estrella,
Les dije en el atardecer
Que se iniciaba con tonos rojos,
Con tonos rojos que desaparecían…
Con esos tonos rojos
Sentí la nostalgia de las horas
Que tuve que estar esperando
A que la sublime Luna
Trajera consigo de la mano
A esta, mi estrella hermosa,
Que es la primera en salir
Y la última en decirme chao.

Todos los días siguieron como los de antes, nada había cambiado luego de haber transparentado nuestros sentimientos. Ahora era todo con mucho amor, palabras tiernas, sobrenombres… son noches mágicas las que siguieron, mas:

Aún en mi cabeza
Siguen, una y otra vez,
Dando vueltas esas ideas…
El sol ya no es amarillo
Hoy para mí es dorado,
Pues es el color de tu aura,
Según los ancestros chinos.

Hoy la vida es distinta
Al mirar con el dorado,
Al pestañear destellos de luz,
Pues miro obnibulado
Viendo alegría donde no la hay,
Viendo felicidad por doquier,
Pues vivo sumergido en el dorado
Que proviene de tu ser.
¿Qué es tu ser?
Podría un mortal haberme preguntado
¿Quién es ese ser,
Que tiene su aura dorado?
¿Quién es ese ser
Que te tiene obnibulado?
Ese ser eres tú
Indescriptible como el nacimiento
De la galaxia o de una estrella,
En el que no existen palabras
Que logren significarlo, palparlo.
¡Sí! Aún no logro crear
Ese conjunto de significantes
Que puedan describirte…
Tan solo hay palabras
Que nacen del palpitar
De un alma enamorada
Que no hace otra cosa
Que todo por tu suspirar.

A pesar de que dije que los dias eran como antes debo describir a que me refiero:

Despierto,
Me levanto,
Camino hacia el computador,
Lo prendo,
Entro al cyber espacio…
Como en la mayoría
De los cyber días
Te encuentro “ausente”…
Estás ahí
Aunque dices no estarlo,
Nos decimos
El típico saludo,
Hablamos de la vida,
También de la nuestra
Y así pasan los días
Alimentando kilos/conversación…
Un día, alimentando
Kilos/conversación de te quieros…
Últimamente hablamos,
Pero hablamos de nosotros,
De lo que sentimos
Y de lo que puede ser,
Pero jamás podrá serlo…
Apago el computador,
Camino hacia mi cama,
Duermo.

Esa noche desperté a eso de las 4 de la madrugada, era un dia de febrero... sí era febrero 14 y me senté frente al computador y escribí:

Salí… a conquistar tu mundo
Muy temprano en un día de verano
Y como arma mi corazón en mano,
Cabalgamos juntos a besar tus labios.
No me encontré ni con brujas ni dragones
Y ningún ogro encontré desalmado,
En cambio encontré un sendero floreado
Que anhelaba de ser conquistado.

Entonces dejé mi armadura
Y mi alma dejó de ser soldado,
Pues ya no había que pelear batallas…
El sendero me lo había enseñado.

Caminé siguiendo las miguitas
Que en la senda habías dejado,
Y todas mi nombre llevaban
Entonces entendí estaba presagiado.

Cuando llegué a tu castillo encantado
Tu Hada cargaba en sus manos
Los anillos del eterno amor
Que en nuestros dedos, perfecto calzaron.

Al leer ya este poema, estar juntos se hace evidente, era el día de los enamorados… no supe de ella en todo el día… de ese día nunca más supe de ella… el castillo había desaparecido, se habia cumplido la profecía y Fénix otra vez iba a morir, pero con el consuelo de haber conocido a quien lo llevó a su resurreción.





















BREVE POEMARIO DE UN DÍA EN VALPARAÍSO
(PARTE DOS)














Veinte años habían pasado desde el día que me nacieron, cuando creció en mí la necesidad de relatar lo que sucede en Valparaíso.
En este caminar me acompañó un cuaderno, un lápiz y mis zapatos regalones.
En todo lo que vi no todo tenía finales felices, como en esta familia en la cual el jefe de hogar, un pescador artesanal, vivía de:

La mar

Que triste está la mar.
Que tranquila... serena.
Ella mira su hogar.
Él descansa en la arena.
Que triste está la mar.
La misma que lava las penas.
La misma que el azar ahoga.
Naufragando en las venas.
El lecho solitario.
La mujer serena.
Y mira a la mar.
Y mira a la arena.
Ella está tranquila.
La mar serena.
Él descansa en su lecho.
Su lecho de arena.
Ella mira su estancia.
La red cae... serena.
La misma red de milenio.
La misma serenidad completa.
La misma que ahoga.
Mata... no perdona.
La mar está triste.
Ella... en la arena.
Ve a sus hijos jugar.
A ser pescadores de tormentas.

Su padre había sido mártir de la costanera. Sus hijos lo admiraban y cuando tengan edad suficiente también intentarán sobrevivir de la mar, pues a pesar de la adversidad aman esa vida.
En este puerto vi pobreza: niños que no estudian, pues su desventura de vivir se resume a la buena voluntad de quienes les dan una moneda (la cual no los hace muy felices). Recorriendo esas veredas, llenas de gentío, observé cuando un niño se acercó a Cecilia, una muchacha que conocía, pidiéndole limosna. Ella le hizo esperar un momento para entrar a una confitería y al salir le entregó un chocolate que adquirió precisamente para él y:

Sus ojitos brillaban

Sus ojitos brillaban
Estaban llenos de emoción,
El niño pobre no esperaba
Por parte de ella una atención.
Limosneaba una moneda
Y cuando el chocolate le regaló
Sus dos ojitos brillaban,
Estaban llenitos de emoción.

Esta noble acción alegró el alma del niño, ese gesto le hizo sonreír, le regaló en un instante infancia.

Se dio a conocer la luna y a eso de la media noche di con una peña, de las típicas que en esos tiempos se organizaban en la San Judas Tadeo. Saldría ahora un poeta, que todos conocían como Toño. Imaginé recitaría lo que siempre se recita (poemas de amor, de desconsuelo, no sé...) pero en cambio él llenó ese ambiente bohemio con versos que parecían ser extraídos de ese mismo instante, tomó un vaso y dijo:

Tonada al vaso

Carne abierta,
Cono imperfecto,
Boca que besa
Vino y fresas;
Liviano al asirle
Mucho más al servirle.
Amigos todos,
Todos de él.
¿Quién no ha sido su amigo?
¿Quién no ha sufrido con él?
¿Quién no ha llorado con un vaso?
Yo he llorado con más de cien.
El vaso
Es más fiel que mil mujeres
Y más fácil de tener
¡Hay vasos que son elegantes!
¡Hay otros que son de papel!
El vaso es amigo del trago
0 el trago amigo de él
Y bueno como no serlo
Si cuando la pena
Que viene de adentro
Sólo él la puede contener.
Mitiga la locura,
Almacena la vejez
Y como se va alargando
Este verso que estoy " vasando"
Me lo tomaré de un trago
Y ya acabé con él.

Entre aplausos, risas y griteríos de otro, otro,..., narró una segunda y última historia a la cual llamó:

No retornable

Ahí estaba
La emoción me embargaba,
Mi corazón palpitaba...
Tendida, abandonada
Así estaba.
Mis manos
Flaquearon un instante,
Mis labios
Sedientos por tomarle:
Imaginé asirle
Por un momento...
Inerte, rojiza coronada,
Mis dedos titilantes,
Su alma se extinguía
Y yo la veía.
Ahí estaba...
¡Así te dejaron!
¡Así te tomaré!
Y entristecido te pitaré
¡Oh, dulce y cancerosa
Colilla de cigarrillo!

En el preciso instante en que recitaba los últimos versos se acercó a mí y cogió del cenicero mi cigarro que ahí tenía consumiéndose. Dio con esto un grandioso final a la velada y terminamos borrachos en una banca de la plaza Bismarck, desde ese día nos une una gran amistad. Cuando me quedé dormido tuve este sueño: después de la peña conocí a una niña hermosa de cabellos castaños, ojos cafés y una piel tan suave que después de haberle regalado todo mi ser me quedé:

Meditando

Le ofrecí el cielo entero,
A sabiendas que no es mío,
Le regalé cien estrellas,
Una luna y mi destino...
¡Me enamoré a tontas y a locas
de un ángel, de un angelito!
Me enamoré porque así lo quería
De mi dulce amorcito.

Luego de habernos entregado el uno al otro me abandonó, tenía que marchar y por eso:

Me puse muy triste

Hoy he dejado de verte
Y me puse muy triste...
Cuando el sereno, en el alba,
Cese ya de caer
Me pondré muy triste
Y recordaré tus labios
Húmedos y seductores
Que incitaban al amor...
¡Quisiera detener el tiempo!...
La tristeza
Es triste pienso,
Pero es más triste
Entristecer de tristeza
¡Qué día más triste!...
Cuando llegue la noche
Me dominará la melancolía
Y rimaré eras mía, eras mía
¡Qué tonta esa rima!...
Será triste la noche
Y llorando se me alargue
Al escuchar el tic tac del tiempo...
¡Qué triste es la noche,
Qué triste el recuerdo
Al ponerse a pensar
En palabras de amor
Que se recitan al viento!

En el amanecer me encontré solo recordando lo triste, hermoso y melancólico que fue el día anterior. En veinticuatro horas descubrí cuan maravillosa es mi ciudad, conocí su gente, reí y sufrí con ella... De ahí en adelante tuve a un gran amigo y a la niña del sueño estaba seguro que la iba a conocer.
Al llegar a casa, después de un largo caminar, me desvestí, guardé mis zapatos en el velador (fieles compañeros desde bastante tiempo) me acosté y la puerta se entreabrió. Distinguí a uno de mis zapatos que me miraba de manera extraña y entonces le puse por nombre:

Zapatito loco

Zapatito loco
Como loca la estancia,
Vacacionaba solo
En la esquinita olvidad
¿Recordará el camino
Por su mirada cansada?
0 ¿acaso se está escondiendo
De los pies que lo cansan?
Zapatito loco
¿Qué es lo que pasa?

Sabía la respuesta, así que estimé conveniente dejarlos descansar hasta cuando decida nuevamente salir a conocer a mi Valparaíso.










SOBRE MI MUERTE
O
POEMAS PARA LITA
(PARTE UNO)












Al asomarme por la ventana veo una noche majestuosa. El cielo repleto de estrellas y las dos lunas (una en el éter, la otra en el mar) iluminan todo a su paso. De vivir en una casa a la orilla del mar escucharía el abrazo continuo de las olas a las rocas y contemplaría las incesantes caricias del mar a la arena. Pero sólo me queda imaginar, a pesar de estar muy cerca no puedo ir.
Tal vez en una noche como ésta se inspiró Neruda:

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada Y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.”

Debe haber sido así, no creo que él haya desperdiciado una noche de esta magnitud: nostálgicamente inspiradora.


Me pregunto como será mar adentro: perderse en la negredad de la noche reflejada en el mar, sin más luz que la de la luna y las estrellas ora como único ruido el sonar de las olas. Ya lo imagino:

Me encontraba solo
Luchando contra la inmensidad
Me hallaba
Totalmente rodeado:
Estrellas por aquí,
Una luna por allá
Y yo con mis versos
Tenía que callarlos:
Tomen
Este poema de desventura
Y este otro de traición...
Me sentía solo
¡Estaba solo!
Mi cuerpo comenzó a temblar
Ya que no sabía nadar,
Pero igual les buscaba guerra;
Era por esas noches
Cuando más la recordaba,
La extrañaba,
Mas nada podía hacer.
Pensé que aniquilando la noche
Asesinaría los recuerdos
Y no habría motivos para nostalgia,
Pero no sabía
Que nostalgia y noche son aliados,
Pues también la habían amado.

El tiempo ha transcurrido tan rápido que ya pasaron dos meses de puestas de sol, sin darme cuenta sesenta noches de recuerdos... Fui al baño y me miré en el espejo: estaba lleno de barba, las mechas largas, mi cara blanca y flaca, parecía venir de un naufragio... ese no era yo, me desconocía. Quizá cuántos me vieron y no me han reconocido: llevaba sesenta días sumido en querer amnesiar, que había olvidado vivir. Me propuse superarlo, pero sólo me encontré con el recuerdo y eso será lo que les contaré: SOBRE MI MUERTE.



25 de Abril

El azar de la vida
Descuidó a mi soledad
En una noche de estrellas
Y ella impávida ante ellas
A la luz de la noche durmió.
Su gemela la tristeza,
Que es siamesa en el dolor,
Cayó de lleno en el sueño
Para que quedara yo
Inmerso en alegría,
Repleto de ilusión
Que cuando vi a Lita
Sentí en mi corazón
Un espíritu que emergía
Que sospeché era el amor...

26 de Mayo

Un día triste nunca más
Había prometido
Mi corazón enloquecido.
¡No a viejas plazas
Para recordar al recuerdo!
Hube prometido
Y ahí me encuentro,
En la banca del pasado,
Viendo como lidian
El recuerdo con el olvido.
¡No más lágrimas!
Porque están surcando mi cara
Día a día con la tristeza,
También había prometido...

Ahora sólo vienen como recuerdo estas dos circunstancias: haberla conocido y haberla perdido.
Cuando me encuentro desolado recreo lo sucedido...

Esta tarde
Pude estar contigo,
Mi corazón
Se rebalsó de alegría.
No te veía desde el jueves
Y se hacían eternos
Los segundos, los minutos,
Las horas de cuatro días,
De cuatro días sin verte...
Cuando tus labios
Dejaron que los míos
Se posaran en ellos,
Por una fracción de segundo,
Mi alma susurró,
Sabiendo que la tuya escucharía,
Que feliz me hace verte,
Que feliz de ser tu amor,
Que feliz, mi amor, que feliz,
No imaginas cuan feliz soy...

Pienso, a veces, que morir me ha hecho bien. Por ratos me siento contento, también triste. Es tan difícil concebir el Post Amor.

Post Amor I

¿Cuánto te he querido!
¡Más cuánto te he amado!
Pues sentí me habías elegido
Para que estuviera a tu lado...
La luna en la noche alumbra
Para consolar al desolado
Mostrando que siempre hay luz
Aunque todo se haya ennegrado,
Pero mi noche está sin luna
Y todo oscuro es mi pasado
Porque cuando recuerdo que te amo
Todo, todo parece grisado.

Post Amor II

Me vuelvo a sentar
Y me vuelvo a parar...
Todo mi cuerpo está intranquilo:
Mis manos buscan acariciarte,
Mi necesidad de ti
Busca nuevamente quererte,
Mi apesadumbrada alma
Sobrevuela tus horizontes,
Mientras mi desesperado cuerpo
Muere, ahora, en el silencio.
Post Amor III

Si el devenir
No dependiese del pasado
Hoy sería fácil vivir,
Pues estaría todo olvidado...
Mi alma ve como se ahoga
A mi corazón en un mar de llantos
Y como palabras lo auxilian,
Mas ninguna lo ha alcanzado
Porque de las que se quiere coger
Son las que más lo han lastimado.

Post Amor IV

Pensar que los recuerdos son pasado,
Pero mi amor no ha pasado
Y hoy me obligas a que sea recuerdo,
Mas no recuerdo se me haya pasado
Porque en cada momento te recuerdo,
Pues te quiero hoy como en el pasado.

Lo más difícil del amor es esto: el post amor, el olvido, el dejar de querer, de necesitar.
Me resulta duro tener que pensar así, borrar de mi mente que quiero estar contigo.

Cuando mis besos besan tus besos

El silencio en la noche
Ha llenado la casa de melancolía,
En la muralla te imagino
Y mi voz callada
Te grita que te ama.
Me pregunto
¿Qué es lo que me pasa?
Y mis ojos se llenan de lágrimas,
Pues te he extrañado tanto,
Te espero con más ansias que nunca,
Sólo sueño con tenerte a mi lado
Para llenarte de besos,
Para regalarte mil caricias,
Para ofrecerte mi infinito amor
Que sobrepasa mi única vida...
Los versos que escribo
Nacen inspirados
Del suspiro que brota de mi alma
Y como no voy a dejarlos
Si cuando digo que te amo
Es lo más hermoso que he rimado...
La noche continúa su curso,
Mi silencio que es el recuerdo
Se transforma en alegría
Porque sabe mi corazón sediento
Que cuando mis besos besan tus besos,
Por un momento,
La vida se me hace infinita.

Es increíble cuanto puede el corazón llegar a querer: es un continuo bombear de te quieros y te amos. Él se ilusiona tan fácil que es capaz de tanta locura. Nunca olvidaré el día que fui a tu casa a conversar con tus papás... Cuatro años nos separan y esa fue su objeción...




Sobre su risa

Su risa
Simboliza su edad:
Inquietante,
Tentadora,
Ingenua,
Con ganas de no parar,
De disfrutar el momento,
Pero no en forma continua
Sino en pausas
Y con otras risas,
Pues está aprendiendo a reír
Y todas las risas que escucha
Le parecen lindas
E ingenuamente
Con todas quiere compartir...

Así te recuerdo así eran tus quince años. Eras tan linda y tan pequeña. Bueno, yo contra mi mala fortuna nada pude hacer.
Recuerdo el día que te conocí: llevabas un pantalón de cotelé color beige, una polera blanca, zapatones verdes y cuando te fuiste te pusiste un jersey negro. Recuerdo casi todo...

¿Cómo iré a despertar mañana?
Más viejo, más joven
¿Quién lo sabe?...
Quizá mis ojos estén llorosos
O tal vez no,
Pero ¿quién lo sabe?...
A lo mejor mi corazón
Amanece de buen ánimo
Y me dirá: hiciste bien,
Tanto la ambas
Que la dejaste escapar,
Pues ella ya no podía estar contigo
Y mirarás el cielo azulado rojizo
Sintiendo que tu invisible alma
Proyecta en el éter tu martirismo
Y te dirás la amo más que siempre
Aunque tal vez nunca regrese,
Pero mi destino que no quise
Tan sólo por ella lo acepté.
Lo más posible de mis ojos
Es que estén llorosos
Porque me estarán dando juventud,
Juventud de amarte por amar.

Desperté llorando y más temprano que nunca. El sol no pensaba todavía en aparecer... casi no había dormido.
No sé en qué pensarás, mas aunque me expresaste que me querías te reclamé que no estábamos juntos....

Esta es la muerte que más quiero, quizás por que es la primera y la última hasta hoy, no sé. Me encadené con un ser intangible que con un hacha de doble filo y sin siquiera pensarlo me asesinó. No fue homicidio, pues nadie me propuso que me enamorara, yo así lo quise pensando que los tiempos venideros estaban de mi lado. ¡No! Eso nunca fue cierto, nunca estuvo a mi favor la vida, el destino. Siempre hubo alguien que se opuso a que nos pudiéramos entregar al amor... No imaginas, no sientes cuanta rabia me da.

Epílogo

Déjenme morir,
Dejen que esta vida
Ahora se me acabe...
Déjenme morir,
¡Soy un depresivo!
No concibo el olvido...
Déjenme morir,
¡Quiero compartir
Mi pena con los muertos!...
Déjenme morir,
Dejen que mi corazón descanse
De latir tanta pasión...
Déjenme morir,
Para que rápido termine
Mi sino de vivir...
Déjenme morir,
Pues hoy es el tiempo
De regalarme este fin.













Y YO TAMBIÉN FUI MUSA
(CUARTA PARTE Y FINAL)













Qué sentirán las musas me pregunté esa noche... Terminando de leer un poema de Neruda. Cerré el libro y comencé a recordar sus versos de amor. Él, solo él, podía nombrar a su amada Reina….
“Yo te he nombrado reina, hay mas altas que tú mas altas, Hay más puras que tú más puras,
Hay más bellas que tú...hay mas bellas”.
¿Que habrá sentido Matilde? ¿Habrá sido que sólo él, su poeta de día y amante de noche, podía llevarla al éxtasis que le ocasionaban esas palabras?
Sentí, por un sólo momento, que yo era Matilde y al cerrar los ojos comencé a escribir dentro de mi memoria, la historia de amor que he guardado hasta ahora y fue así como me encontré esta tarde, devuelta a la realidad...
En este momento, sólo en este momento, soy capaz de contar mi historia… nuestra historia.
Pueden decir algunos, que esto fue sólo una fantasía o ¿porqué no?, tan sólo una mala jugada de mi mente, pero para mi, esto es lo más real que he podido vivir.
Imaginé que estaba frente al poeta, no, no era Neruda, esta vez era mi poeta y yo, sólo yo, era su musa. Se paró delante de mí y me invitó a soñar y al ver su sonrisa no pude más que aceptar, tomada de su mano, caminamos juntos, por un pequeño sendero, en el que no cabía nadie más. Sólo él y yo podíamos contemplar tanta belleza.
Seguimos camino arriba hasta llegar al mar, soñando que yo era la luna y él el mar y pidiendo en silencio seguir así, eternamente en este amor real.
Mi poeta, sí mi poeta, me decía que yo era una princesa, su princesa y entre sus brazos, aunque haya sido una sola vez, me sentí como tal.
Pasaron días, pasamos noches y envueltos en la magia que sólo el amor da, nos fuimos queriendo cada vez más, sumergida entre sus palabras ya no podía escapar.
Mirándome me decía:” Yo soy un simple mortal y no me queda más que imaginar que tus besos son de cristal”. Sí, jamás sentí sus labios, jamás sintió los míos, tan sólo imaginé dentro de este propio sueño, su sabor, ese sabor que tantas veces rehusé.
No, el jamás me pidió algo... Sólo quería contemplar a la musa que le devolvió la vida, yo también sin pedirle, recibía a cambio versos. Que versos!! Sí, que versos!!, si pudiera gritar al mundo que fueron mis versos.!!
Yo jamás le dije que también me inspiraba, que inspiraba mi sonrisa, que inspiraba el brillo que nacía de mis ojos.
Pero todos nos despertamos de los sueños, no sé si pasaron horas, meses, años en los que con los ojos cerrados aparecías ante mí. Aun sin abrir los ojos, pude sentir que te desvanecías de mi mente. Grité con todas mis fuerzas que por favor no te fueras, más no escuchaste mi agonía. No, no te vayas grité otra vez, esta vez te diste vuelta y sonreíste, me miraste a los ojos y me dijiste adiós.
Poco a poco pude abrir los ojos nuevamente, estaba sentada en el mismo lugar y junto a mi mano, se encontraba el libro de Neruda, lo tomé con nostalgia y lo guardé.
Me levante de la silla, con un dolor en el pecho que no sabía por que sentía, en la garganta un nudo, y mi mente todavía repetía que no te fueras…
Así han pasado los días, grito incesantemente que vuelvas, cierro los ojos y trato de traerte a mi memoria, mas no llegas.
Esta tarde me levante de mi cama, me sequé las lagrimas y decidí vivir de nuevo, aún me sigue doliendo el pecho y el nudo en la garganta parece que ha logrado desaparecer.
Me miro al espejo y repito, piensa que fue sólo un sueño... piensa que eso tan sólo fue. No, no quiero olvidarlo a él… quiero olvidar la tristeza que siento, quiero sacarme el dolor del pecho.

¿Qué habrá sentido Matilde?, me vuelvo a preguntar… Mas, esta vez no cierro los ojos… Pues no quiero volver a soñar.

1 comentario:

Karlita dijo...

Amigo...realmente le pones corazón a lo que haces, hoy, un día común y corriente, me senté frente al ordenador y me topé con tu página...me hice el tiempo y lo disfruté...estoy orgullosa de tener como amigo a una persona como tú, te deseo lo mejor en la vida y que todas tus proyecciones las cumplas.Te quiero mucho.