Hoy mi cuerpo huele a ti...
mi piel abrió sus poros a tu aroma
y los pálpitos de mi corazón
enloquecen cada vez que sin distancia
están nuestros cuerpos desnudos.
Sí, todo mi ser está lleno de ti,
pues cuando me reflejo en tus ojos
veo que hay una puerta abierta
donde mi alma te mira enamorada...
y son te quieros palabras obnibuladas.
Desperté antes que tú, hoy, mi amor,
es tan inmensa la paz que de ti emergía
que mis ojos dejaron de parpadear:
pues no sólo veía a mi esposa, a mi lado,
sino también a un dulce querubín azulado.
Todos mis sentidos, de ti en mí, llenos están,
así cada uno de ellos tiene un trocito tuyo:
mis manos están llenos de tu piel morena…
y mis labios del sabor de tus treinta...
de los treinta besos que me das cada mañana.
Por eso, mi morenita celestial
jamás escucharás de mi boca un: “te odio”,
ni nunca leerás un: “deseo no estar contigo”
mas si un día sucediese...
será simplemente que he enloquecido.
sábado, 3 de marzo de 2007
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