jueves, 24 de mayo de 2007

Y todo por una palta

En un indeterminado año viví en una tierra maravillosa: sus árboles, sus pastos, sus aires, sus amaneceres y atardeceres eran grandiosos y de esa energía áurea ni hablar... no sabía de soledad, pues compartía con animales y dormir a la calidez de la noche era mi felicidad.
Cierto día que también no recuerdo tuve un sueño y una Voz decía: este hombre se encuentra solo, haré de una de sus vértebras y con mi soplido una mujer que será su complemento. Al despertar sentí que mucho tiempo había pasado y a mi lado un cuerpo gracioso me miraba. Me preguntó quién era y recapacité que a todo le tenía nombre excepto a mí. Le respondí Adán, pues fue lo primero que se me ocurrió. Le iba a decir tú eres Lilit y la Él dijo: y ella es Eva, una hembra para que te acompañe, ya que te sientes solo. Murmuré que no era cierto, pero algo me impulsó a darle las gracias.
Le mostré el Paraíso sintiéndose fascinada. Me preguntó de donde venía El Desconocido que le puso por nombre Eva y le indiqué que de todas partes (de los cielos, de las hojas, del suelo, de los sueños que muy pocas veces recuerdo, de...)
Ahora, entre nos, Eva, me cambió la vida. Sus ideas eran fantásticas para todo, como por ejemplo quería cambiarle el nombre al Paraíso por Valle del Cochiguaz, pero la Voz le señaló que aún no correspondía llamarlo así. Junto a ella conocí el amor recíproco tangible.
La Omnipresencia un día me anunció: tú eres mi imagen y mi semejante. Yo que algo sabía de metafísica pensé que solo espiritualmente. Ya en ese tiempo tenía la idea de inteligencia absoluta, eternidad, tercera y cuarta dimensión. Sabía que todo es semejante a La Omnisciencia, mas mi imagen aural es igual a la suya en eternidad, lo que varía es que Él es Absoluto, Trascendente y Estable. Eva corporalmente pertenece a los seres de segunda categoría, pues no es precursora de la evolución como yo o la primera célula existente generadora de todo lo creado por Él. Más adelante les contaré sobre la sexualidad de las almas.
Siempre tuve la idea de ciclicidad, nunca dudé que la tierra es redonda, me parecía muy lógico.
En estos tiempos la juventud era perenne. El tiempo transcurría, pero la vejez no existía. Además todo era estéril, pues nos regía un perfecto equilibrio.
Una noche vi cuando una estrella fugaz cayó a la tierra. Era inmensa, enorme como un gran mineral de plata. Al día siguiente no estaba y en su diámetro todo se había quemado.
Nunca nació en mí la necesidad de preguntarme para qué me engendraron, tampoco me interesó saber que existía antes de El Eterno: lo conocí como El Alfa y La Omega y con eso me bastaba.
Es tanto lo que tengo que contar que voy de una idea a otra.
Jamás olvidaré la primera noche más oscura de ese Edén. La luna y las estrellas se negaron a alumbrar. Un travieso viento helado se posó un extenso rato sobre nuestros desnudos cuerpos, provocando que nos abrazáramos con mayor intensidad. No sé si era deseo, pero aseguro que fue un noventa y nueve por ciento instinto. Esa noche el amor se hizo y cuando Eva se durmió El Omnipotente me habló: Adán, soy tu creador, donde mires y lo que mires con lo que miras he creado. Soy Amo y Señor de la nada y de todo, mas te ofrezco esta tierra para que la señorees en Mi Nombre, pero sólo te pido que no olvides que Soy tu Dios, antes que todo estoy Yo y para Mí es tu devoción y amor porque te he creado. Sus palabras fueron muy enérgicas y lo entendí. Me siento agradecido ya que antes era nada y ahora soy un eterno.
Antes dije que todo era árido y perpetuo, bueno no es tan así. Sólo lo que habita el Vergel pertenece a esta homeostasis, o sea, nos encontrábamos en una burbuja suspendida en el tiempo, acariciada por la luz del día y la noche. El apetito, la sed no existían. No sufríamos de desgastes energéticos por lo que no padecíamos cansancio. Dormíamos por hábito.
Todo lo creado tiende al infinito y para esto hay dos posibilidades: infinitud micro e infinitud macro-micro. El universo es macro-micro puesto que no terminamos de conocerlo en su inmensidad ni en su pequeñez. Si dibujamos un cuadrado su contorno es finito, pero la distancia entre punto y punto es infinita, nos encontramos, entonces, frente a una infinitud micro.
No sé cuanto ha pasado desde su creación, mas parece hubiese sido ayer cuando llegó Eva. El Altísimo me instauró la necesidad de requerirla y me regaló instinto, me dio intimidad cuando en las noches no aparecían las estrellas ni luna... hasta que aparecían para quedarnos dormidos.
Nos divertíamos tanto que llegó a ser el éxtasis de cada día y de ciertas noches.
El Poder Celestial una tarde nos platicó de la creación en un cuento de seis días que abarcaba millones de años. Nos reveló que el primer átomo lo originó al hacer explosionar un agujero negro (más adelante le llamarían big-bang, pensando en un planeta gigante).
Después de varios siglos comenzó a crecer un árbol nuevo: el palto. Dios nos dijo: no comáis del fruto de este árbol ya que de hacerlo el equilibrio del Paraíso desaparecerá.
Cuando el Edén dejó de serlo, la tierra estaba completamente habitada. A diferencia de nosotros, ellos pertenecían a la mutación milenaria que sufrió la primera célula.
Caín fue el primer hombre en compartir con otros humanos.
Aún quedan vestigios de criaturas gigantescas llamadas dinosaurios. Eran de muchos tipos. El Creador nos dijo que cuando comimos del palto la tierra comenzó a sufrir cambios catastróficos, separándose en continentes, el homosapien mutó definitivamente a ser humano. Los animales inmensos comenzaron a morir por los forzados accidentes geográficos. Todo el mundo se transformó... Nosotros fuimos los responsables de la primera muerte masiva llevada a cabo por El Todopoderoso. Lo único que nos quedó fue un extenso período de vida de ochocientos años aproximadamente.
El instinto de la naturaleza se transformó en el ente preocupado del equilibrio del planeta.
La palta alteró nuestra cadena genética y comenzamos a ser como los que estaban fuera del Paraíso: podíamos reproducirnos.
Al nacer Caín definitivamente desapareció el Edén. No era mi culpa, yo no me sentía solo antes que llegara...
Lo que aprendí de todo esto fue a respetar las normas impuestas por el Creador, también a perdonar (como lo he hecho con mi primogénito), que las re-encarnaciones nos acercan o alejan de la perfección y que nuestras almas son asexuadas y según el cuerpo en el que sean depositadas toman el sexo... Esto lo tengo muy claro porque hoy que escribo estas últimas líneas debo contarles que un ángel me ha dicho que el Espíritu Santo me ha embarazado y El Niño que daré a luz es el Hijo de Dios.

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